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Años cotizados: cómo influyen en la pensión de jubilación
A la hora de pensar en la jubilación, una de las preguntas más habituales es cuánto se cobrará cuando llegue el momento de dejar la vida laboral. La respuesta depende de distintos factores, pero los años cotizados tienen un papel especialmente importante.
El tiempo cotizado no solo es necesario para acceder a una pensión contributiva, sino que también determina, junto con otros elementos, el porcentaje de la base reguladora que se aplica para calcular la cuantía de la pensión. Conocer cómo funciona este sistema permite entender mejor de qué depende la prestación futura.
¿Cuántos años hay que cotizar para tener derecho a una pensión?
Para acceder a una pensión contributiva de jubilación es necesario haber cotizado al menos 15 años a la Seguridad Social, siempre que se cumplan el resto de requisitos establecidos por la normativa. Además, al menos dos de esos años deben encontrarse dentro de los 15 años inmediatamente anteriores al momento de causar el derecho a la pensión.
Estos 15 años constituyen el periodo mínimo de cotización, pero no significan que todas las personas que hayan cotizado durante ese tiempo vayan a recibir la misma pensión.
La razón está en que los años cotizados determinan, junto con otros elementos, el porcentaje que se aplica sobre la base reguladora.
Más años cotizados, mayor porcentaje de la base reguladora
La cuantía de la pensión se obtiene aplicando a la base reguladora un porcentaje que depende de los años cotizados. Con 15 años de cotización se parte del 50 % de la base reguladora y, a medida que aumenta el periodo cotizado, también lo hace el porcentaje aplicable.
A partir de 2027, la escala definitiva establece que, partiendo del 50 % con 15 años cotizados, el porcentaje aumenta progresivamente en función de los meses adicionales cotizados hasta alcanzar el 100 % con 37 años de cotización.
Esto significa que dos personas con bases de cotización similares pueden tener pensiones diferentes si su trayectoria de cotización no ha sido la misma.
¿Cotizar más siempre significa cobrar más?
Los años cotizados son importantes, pero no son el único elemento que determina la pensión.
También hay que tener en cuenta las bases de cotización correspondientes a la trayectoria laboral, ya que intervienen en el cálculo de la base reguladora. Además, la edad a la que se accede a la jubilación y las circunstancias concretas de cada caso pueden influir en la cuantía final.
Por eso, no basta con conocer cuántos años se han cotizado. Para hacerse una idea más aproximada de la futura pensión es necesario tener en cuenta el conjunto de la trayectoria laboral.
Las lagunas de cotización también pueden ser importantes
No todas las carreras profesionales son lineales. Periodos de desempleo, interrupciones de la actividad laboral, cambios de empleo o situaciones de inactividad pueden hacer que existan periodos sin cotizar.
Estas circunstancias pueden tener consecuencias sobre la futura pensión, especialmente cuando afectan a los periodos que se tienen en cuenta para calcular la base reguladora.
Por este motivo, revisar periódicamente la vida laboral permite comprobar que los periodos de cotización registrados son correctos y tener una visión más clara de la trayectoria acumulada.
Los años cotizados también influyen en la edad de jubilación
El periodo cotizado no solo interviene en el cálculo de la pensión. También puede determinar la edad ordinaria de jubilación.
A partir de 2027, la edad ordinaria será de 65 años para quienes acrediten 38 años y 6 meses o más de cotización. Para quienes no alcancen ese periodo, la edad ordinaria será de 67 años.
Por tanto, conocer los años cotizados permite entender no solo qué porcentaje podría aplicarse sobre la base reguladora, sino también cuándo podría llegar la jubilación ordinaria en función de cada trayectoria.
¿Qué ocurre si se sigue trabajando después de alcanzar el periodo necesario?
La relación entre años cotizados y pensión no termina necesariamente cuando se alcanza el periodo que permite obtener el 100 % de la base reguladora.
La normativa contempla incentivos para quienes retrasan voluntariamente el acceso a la jubilación más allá de la edad ordinaria, siempre que se cumplan los requisitos correspondientes. Estos incentivos pueden adoptar distintas formas, entre ellas un porcentaje adicional sobre la pensión.
Por eso, la decisión de cuándo jubilarse debe analizarse teniendo en cuenta tanto la trayectoria de cotización como las circunstancias personales y económicas de cada caso.
Revisar la trayectoria laboral ayuda a planificar
Los años cotizados permiten entender una parte importante de cómo se determina la pensión, pero conocer este dato de forma aislada no es suficiente.
Revisar la vida laboral, comprobar los periodos cotizados y consultar una estimación de la futura pensión puede ayudar a tener una visión más realista de los ingresos que podrían estar disponibles durante la jubilación.
Además, conocer con antelación cómo funciona la pensión pública permite valorar otros elementos de la planificación financiera, como el ahorro complementario destinado a esta etapa.
En GEROA creemos que planificar la jubilación también significa conocer cómo se construye la futura pensión. Entender la importancia de los años cotizados y revisar la trayectoria laboral con tiempo puede ayudar a tomar decisiones con mayor información y afrontar el futuro con una visión más clara.
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