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Por qué empezar a ahorrar para la jubilación cuanto antes
Pensar en la jubilación cuando todavía quedan muchos años para que llegue puede parecer poco prioritario. Hay otros gastos, proyectos y decisiones económicas que ocupan el día a día y hacen que el ahorro para el futuro quede en segundo plano.
Sin embargo, cuando se trata de preparar la jubilación, empezar con tiempo puede marcar una diferencia importante. No se trata necesariamente de ahorrar grandes cantidades, sino de contar con un horizonte suficientemente amplio para construir un ahorro complementario de forma progresiva.
El tiempo es uno de los grandes aliados del ahorro
Cuanto más tiempo queda hasta la jubilación, más margen existe para realizar aportaciones periódicas y distribuir el esfuerzo de ahorro a lo largo de los años.
Por ejemplo, no supone el mismo esfuerzo intentar acumular una determinada cantidad en diez años que hacerlo durante treinta. En el segundo caso, el ahorro puede construirse de manera más gradual, sin que sea necesario concentrar el esfuerzo económico en los últimos años de la vida laboral.
Esta es una de las principales razones por las que comenzar a ahorrar cuanto antes puede resultar útil: el tiempo permite repartir el esfuerzo.
El efecto de la capitalización
Cuando el ahorro genera una rentabilidad, los rendimientos obtenidos pueden incorporarse al capital y, a su vez, generar nuevos rendimientos. Es el conocido como efecto de la capitalización.
Esto hace que el tiempo tenga un papel relevante cuando el ahorro se mantiene durante periodos prolongados. No significa que una inversión vaya a obtener siempre una determinada rentabilidad ni que los resultados estén garantizados, sino que un horizonte temporal más amplio permite que el ahorro y sus posibles rendimientos tengan más tiempo para evolucionar.
Por eso, empezar antes no consiste únicamente en acumular más aportaciones. También significa disponer de más años para que el ahorro pueda crecer.
Ahorrar poco a poco también cuenta
Uno de los principales obstáculos para empezar a ahorrar es pensar que hace falta disponer de una cantidad importante de dinero.
Sin embargo, establecer aportaciones periódicas permite convertir el ahorro en un hábito y repartir el esfuerzo a lo largo del tiempo. Una cantidad que puede parecer pequeña de forma aislada puede adquirir mayor relevancia cuando se mantiene de manera constante durante muchos años.
Además, empezar con una cantidad asumible permite adaptar el ahorro a las circunstancias de cada momento y revisarlo cuando cambien los ingresos, los gastos o las necesidades personales.
¿Qué ocurre cuando se empieza más tarde?
Empezar a ahorrar para la jubilación cuando quedan pocos años para ella no significa que no tenga sentido hacerlo. Sin embargo, el margen temporal es menor y, para alcanzar una determinada cantidad, puede ser necesario realizar un esfuerzo de ahorro mayor en un periodo más corto.
Esto permite entender por qué el momento de empezar tiene importancia. Dos personas que quieran acumular la misma cantidad pueden necesitar realizar esfuerzos diferentes si cuentan con horizontes temporales distintos.
El objetivo no es comparar situaciones, sino entender que el tiempo puede facilitar la construcción progresiva del ahorro.
La jubilación también cambia con el tiempo
Cuando se empieza a trabajar, la jubilación puede parecer muy lejana. Sin embargo, la trayectoria laboral puede estar marcada por cambios de empleo, periodos de desempleo, reducciones de jornada, cambios en los ingresos o nuevas responsabilidades familiares.
Por eso, la planificación de la jubilación no debería entenderse como una decisión que se toma únicamente al final de la vida laboral. Revisar periódicamente cómo evoluciona la situación permite conocer mejor qué ingresos podrían estar disponibles en el futuro y qué papel puede desempeñar el ahorro complementario.
También conviene tener presente que las circunstancias personales y la normativa pueden cambiar con los años, por lo que cualquier planificación debe revisarse periódicamente.
Empezar pronto no significa dejar de disfrutar del presente
Ahorrar para la jubilación no debería plantearse como renunciar al presente para pensar únicamente en el futuro. Se trata de encontrar un equilibrio entre las necesidades actuales y los objetivos a largo plazo.
Contar con tiempo permite precisamente eso: distribuir el esfuerzo de manera más gradual y evitar que toda la planificación tenga que concentrarse cuando la jubilación está cerca.
La cantidad que se puede destinar al ahorro dependerá de las circunstancias de cada persona y puede cambiar a lo largo de la vida. Lo importante es entender que empezar antes proporciona más margen para adaptarse a esos cambios.
Una planificación que empieza mucho antes de jubilarse
La jubilación puede parecer lejana, pero preparar los ingresos de esta etapa es un proceso que se construye durante años. La pensión pública, la trayectoria de cotización y el ahorro complementario son algunos de los elementos que conviene tener en cuenta para obtener una visión global.
Empezar a ahorrar cuanto antes no garantiza una determinada cantidad de ingresos en el futuro, pero sí permite disponer de más tiempo, más margen y más capacidad para repartir el esfuerzo.
En GEROA creemos que planificar la jubilación consiste también en mirar hacia el futuro con tiempo suficiente para tomar decisiones informadas. Porque cuanto antes se empieza a construir ese futuro, más oportunidades existen para hacerlo de manera progresiva y adaptada a cada etapa de la vida.
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