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Cómo la IA te puede ayudar en la jubilación
Llevamos varios años inmersos en la era de la Inteligencia Artificial. Aunque parezca que su uso principal es para crear imágenes o para hacerle preguntas irrelevantes, lo cierto es que tiene algunas aplicaciones muy prácticas para el día a día, que pueden facilitar la vida de las personas mayores. Así lo demuestra el reciente informe de la Diputación de Bizkaia “Inteligencia Artificial para las personas mayores: aplicaciones y oportunidades de negocio”.
La IA se ha convertido en poco tiempo en un pilar esencial en el terreno de la asistencia sociosanitaria con aplicaciones enfocadas en la detección de caídas y accidentes, el monitoreo de salud y la gestión de medicamentos, la medicina de precisión o análisis de imágenes médicas. Además fomenta la activación y el bienestar de las personas mayores, gracias a robots de asistencia y chatbots para reducir la soledad no deseada. También aporta soluciones que facilitan la comunicación y fomentan el aprendizaje en edades avanzadas. Mediante estas herramientas tecnológicas, se puede favorecer el denominado “ageing in place”, es decir, la capacidad de las personas mayores de vivir en su propio hogar, envejecer en su propio domicilio sin renunciar al bienestar necesario.
Te contamos cuáles son algunos de los usos más habituales de la IA para estos casos:
- Recordatorio de medicación: Apps que avisan y hacen seguimiento de tomas de los medicamentos habituales para no olvidarse.
- Seguimiento de actividad física: Controla la actividad física y los hábitos saludables con pulseras, relojes inteligentes y apps de bienestar.
- Entrenamiento personalizado: Adapta ejercicios cognitivos, juegos y programas de rehabilitación a la capacidad y progresión del usuario, con aprendizaje adaptativo.
- Patrones de sueño: Vigila el sueño y el descanso para identificar desviaciones que anticipan crisis como infecciones o descompensaciones crónicas.
- Asistentes de voz: Herramientas como Alexa, Google Assistant o Siri ayudan con las tareas diarias, citas o comunicación con familiares, además de hacer compañía en casos de soledad no deseada.
- Gestión de presupuestos: Realiza un control de gastos exhaustivo mediante apps que analizan patrones y ayudan a planificar la economía doméstica.
- Detección de fraudes financieros: Reduce y trata de evitar posibles estafas en línea gracias a analizar movimientos bancarios y alerta de riesgos.
- Planificación de ocio y viajes personalizados: La IA sugiere actividades adaptadas a intereses, necesidades y al presupuesto de cada persona.
Múltiples beneficios
Esos usos aportan mayor autonomía e independencia y ayudan a prevenir riesgos de salud, también ahorrando tiempo y esfuerzo físico en tareas cotidianas. Mejora problemas habituales en la tercera edad, como caídas, detección precoz de deterioro físico o cognitivo y soledad no deseada, reduciendo así las hospitalizaciones y siendo un buen complemento en residencias de ancianos. Además, el uso activo de estas herramientas en el móvil, pulsera o reloj reduce la brecha digital, al incentivar el interés de estas personas por la tecnología para su bienestar y autonomía.
Posibles riesgos
Además de la barrera inicial, por desconocimiento y resistencia al cambio, también hay que evitar una dependencia excesiva de estas nuevas tecnologías. De lo contrario, hay riesgo de sustituir interacciones humanas valiosas por soluciones tecnológicas pobres si no se integran correctamente con servicios sociales y familiares. Una red de apoyo humana, real y cercana es muy necesaria.
También es importante saber que en caso de utilizar la IA en el domicilio, esta recoge datos sensibles en contextos íntimos (actividades diarias, audio, vídeo, signos vitales). Esto plantea riesgos de reidentificación, uso secundario de datos y vigilancia. Es por ello que las guías de salud recomiendan la minimización de datos, anonimización y políticas claras de custodia. Además, la privacidad y ciberseguridad son imprescindibles para proteger los datos personales de las personas usuarias con contraseñas seguras, permisos y proveedores fiables. Aunque no haya dinero de por medio ni cuentas bancarias, los datos sanitarios son muy atractivos para los ciberdelincuentes, así que conviene ser prevenidos.
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