- mejoras
- seguridad
- futuro
La vivienda adaptada del futuro: domótica y seguridad
Quizá estés ya cerca de jubilarte o tengas una persona anciana a tu cargo. ¿Dónde te gustaría vivir en el futuro? La respuesta habitual suele ser en tu propia casa. El término “aging in place” se refiere exactamente a eso: envejecer en tu propio hogar. Una tendencia mayoritaria, pues no hay nada como el calor de tu vivienda, donde tantos momentos emotivos has vivido y tantos recuerdos alberga. Sería la elección ideal, pero no siempre es posible. Para ello es necesario tener un envejecimiento activo (tanto físico como mental) y tener una buena calidad de vida. Ahí entran en juego otros elementos que pueden ayudarte: la tecnología y la domótica. Por tanto, necesitas planificar tu hogar del futuro como parte del bienestar en la jubilación.
Adaptaciones prácticas
Envejecer en tu propio hogar aporta beneficios psicológicos y físicos asociados, pero eso requiere, en la mayoría de los casos, viviendas adaptadas y servicios domiciliarios. Las caídas y las urgencias médicas representan la principal causa de pérdida de autonomía y de costes sanitarios asociados, sin embargo, la detección temprana y la intervención domiciliaria reducen el impacto. La adaptación y la tecnología tienen un coste inicial, pero las inversiones bien planificadas pueden ser efectivas frente a alternativas institucionales o a frecuentes hospitalizaciones. Estas son algunas sugerencias:
- Baño: barras de apoyo, suelos antideslizantes, duchas a ras de suelo, sensores de humedad o detección de caídas.
- Cocina: sistemas de apagado automático de fogones, detectores de gas o humo, iluminación inteligente, control por voz.
- Dormitorio y salón: camas articuladas, sensores de movimiento y luz, climatización automática, persianas inteligentes.
Domótica y sensores inteligentes
La domótica es la automatización y el control aplicados a la vivienda que se realiza mediante equipos con capacidad para comunicarse interactivamente entre sí y aportar servicios de gestión energética, seguridad, bienestar y comunicación. Se trata de la integración de la tecnología en el diseño inteligente de un recinto cerrado para mejorar su habitabilidad. Aunque parezca un concepto futurista, lleva décadas entre nosotros y nosotras y puede hacernos la vida más cómoda y sencilla mediante distintas funciones.
- Sensores de movimiento, temperatura o presencia: Detectan cambios en patrones de vida, como ausencia de movimiento en horas habituales, que puedan indicar problemas. También pueden detectar humo, gas o inundaciones y alertar de posibles incidentes.
- Aviso de caídas o inactividad prolongada: Percibir caídas es imprescindible, especialmente, para personas con riesgo de síncopes, desvanecimiento o aquellas con problemas de movilidad.
- Dispositivos conectados a familiares o cuidadores: Servicios públicos como betiON ayudan fácilmente a personas mayores que viven solas cuando tienen problemas.
- Asistentes de voz: Dispositivos como Alexa, Siro o Google Home pueden ayudar a personas dependientes en tareas cotidianas como hacer la compra o pedir ayuda.
- Dispositivos personales: Wearables como pulseras o relojes con detección de caída, GPS, medición de frecuencia cardiaca son ideales para personas con riesgo de pérdida de conciencia o salidas no planificadas.
Teleasistencia y seguridad avanzada
Servicios como el citado betiON llevan años implementados con éxito en Euskadi. Se trata de un botón para llevar colgado del cuello que la persona pulsará cuando necesite. Además, detecta situaciones de riesgo y accidentes como humo, fuga de gas, CO2 y caídas. Además, la videovigilancia para personas mayores puede aportar detección de incidentes sin necesidad de presencia física. Para mantener la privacidad, suelen ser cámaras térmicas y sensores radar o microondas, lo que asegura la protección de los datos sin perder seguridad. Hay diferencias según el sistema sea público o privado:
- Público: Ofrece el servicio básico (nivel 0) gratuitamente o a precio subvencionado a personas con grado de dependencia o criterios sociales. En este caso, la cobertura y los tiempos de espera varían por comunidad autónoma. Los contratos públicos suelen optar por dispositivos estándar y modelos de atención centralizados.
- Privado: Ofrece múltiples paquetes comerciales (básico, móvil, avanzado) con dispositivos propios y servicios añadidos (app familiar, seguimiento proactivo, telemedicina, videovigilancia no invasiva). Pueden integrar sensores avanzados, IA y respuesta 24/7 con acuerdos privados.
- Mixto: Comunidades Autónomas o ayuntamientos contratan empresas privadas para prestar el servicio público. Puede combinar subvención pública con prestación técnica privada. En este caso, la calidad depende del pliego y del control administrativo.
Subvenciones y ayudas
Euskadi dispone de subvenciones dirigidas a particulares y comunidades de propietarios para la mejora de la accesibilidad. Además, en España el Plan Estatal de Vivienda también contempla ayudas para rehabilitación y mejora de accesibilidad en edificios y vivienda, donde las convocatorias autonómicas traducen estas líneas en cuantías y condiciones específicas. Puedes consultar la web del Ministerio de Vivienda para la convocatoria vigente en cada momento.
Invertir hoy en una vivienda inteligente y accesible no solo mejora la calidad de vida, sino que también reduce la dependencia futura y permite envejecer con autonomía, algo que toda persona desea. Al igual que GEROA, donde abogamos por pequeños esfuerzos que permitan tomar grandes decisiones en el futuro.
- Jubilación
- mejoras
- seguridad
- futuro