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Prevención de fraudes financieros en mayores: Cómo proteger tus ahorros

Los fraudes financieros y ciberestafas afectan cada vez más a personas mayores, vulnerables por la brecha digital y sus ahorros acumulados. Estafas telefónicas, phishing, inversiones falsas o abusos de confianza son habituales. Reconocer señales de alarma y aplicar medidas de prevención es clave para proteger el patrimonio y garantizar una jubilación segura.

Los fraudes y ciberestafas están aumentando en España, especialmente en verano, a través de llamadas y SMS. Cualquier persona puede ser víctima de ciberdelincuentes, pero especialmente las personas mayores y aquellas que están cerca de la jubilación son más proclives a caer en su red, tanto por su poder adquisitivo como por su mayor desconocimiento de las nuevas tecnologías. Por ese motivo, conviene protegerse y aumentar la ciberseguridad para evitar posibles problemas, ya que sus ahorros son un objetivo de las personas estafadoras. La prevención, protección y planificación son esenciales para no tener sustos.

Las personas mayores suelen disponer de ahorros acumulados, pensiones y activos relativamente estables que atraen a estafadores. Estos se aprovechan de la soledad de muchos, la confianza que puedan generar los interlocutores y la tendencia a ayudar o a creer en figuras de autoridad que facilitan la manipulación. Además, debido a la brecha digital y la menor alfabetización tecnológica, tienen menos conocimiento sobre señales de fraude online. Por si fuera poco, en algunos casos el deterioro cognitivo leve puede reducir la capacidad para detectar engaños y tomar decisiones financieras complejas. 

Aquí recordamos cuáles son las principales estafas que hay actualmente:

Estafas telefónicas y suplantación (vishing)

Son llamadas haciéndose pasar por el banco, Hacienda, la Seguridad Social o un familiar en apuros. Piden transferencias, códigos o desplazamientos para recoger dinero. Ejemplo práctico: llamada que afirma que “su tarjeta ha sido bloqueada” y pide el código que llega por SMS.

Phishing/Smishing (correo y SMS)

Son correos o SMS que parecen oficiales (banco, compañías) solicitando PIN, clave o pulsar un enlace que descarga malware. También es habitual el de supuestas entregas de paquetes como Amazon, Aliexpress o DHL, con un link fraudulento. Además, una de las que quizá sea la más conocida y utilizada es la de fingir que un hijo o hija escribe a su madre o padre pidiendo ayuda económica porque se le ha roto el móvil.

Fraudes de inversión

Son ofertas de rentabilidades muy altas, inversiones a través de plataformas no autorizadas o grupos de WhatsApp que promueven inversiones. Además, últimamente se observa un repunte en estafas relacionadas con criptomonedas, con pequeñas primeras aportaciones que terminan en pérdidas mayores.

Estafas de “premio” o lotería

Mensajes que afirman que ha ganado un premio y que para cobrar debe adelantar una “tasa” o enviar datos bancarios.

Estafas “romance” o emocional

Ganarse la confianza de una persona por redes sociales y pedir dinero para un supuesto problema médico o viaje. Sin olvidarnos de los engaños que pueden surgir a través de apps de citas y que luego pasan a mensajes directos.

Fraude puerta a puerta o mensajeros

Personas que se presentan en casa para recoger dinero, oro, o “cambiar billetes”, muchas veces con excusas urgentes es una de las modalidades que busca vaciar cuentas en efectivo o con recogidas físicas.

Abuso financiero por parte de personas cuidadoras o familiares

Pueden realizar transferencias no autorizadas, manipular las voluntades de las personas mayores o ejercer presión para firmar poderes o ventas.

Señales de alarma

Afortunadamente, existen advertencias o “red flags”, como se denomina hoy en día, para detectar estas estafas:

  • Presión y urgencia para actuar inmediatamente: “sólo hoy”, “si no paga ahora perderá el dinero”...
  • Solicitud de códigos que llegan por SMS, claves o contraseñas. Nunca hay que proporcionar códigos a terceros.
  • Petición de pagos a cuentas personales, en metálico o a través de servicios de envío de dinero como Bizum a desconocidos.
  • Enlaces con URL una sospechosa o errores ortográficos en comunicaciones que supuestamente son de fuentes oficiales.
  • Ofertas de inversión con “rendimientos garantizados” o que piden que contrate a otras personas.
  • Mensajes en los que se pide eliminar el historial de conversaciones o que acceda a la cámara (o compartir pantalla).
  • Ofertas demasiado buenas para ser ciertas o que duran muy poco tiempo.
  • Personas que solicitan acceso físico a dispositivos o contraseñas para “ayudar” con la configuración.

Medidas preventivas

A pesar de todo, existen algunas acciones que se pueden realizar para prevenir las estafas y mejorar la ciberseguridad:

  • Contraseñas robustas: usar contraseñas largas y únicas.
  • Doble factor de autenticación (2FA): activar siempre que lo ofrezca la entidad o empresa. Además, siempre es mejor utilizar apps (Authenticator) frente a los SMS cuando sea posible y se conozca el funcionamiento.
  • Actualizar dispositivos: mantener sistema operativo y aplicaciones al día.
  • No clicar enlaces sospechosos: comprobar la URL directamente desde el navegador y no desde el enlace recibido.
  • Bloquear números y usar listas blancas: aprovechar funciones de bloqueo y contestador en teléfonos fijos y móviles.
  • Evitar dar acceso remoto: no permitir que un desconocido tome control del ordenador o móvil y contactar siempre con el proveedor oficial por canales conocidos.
  • Configurar alertas: avisos por SMS o correo electrónico ante movimientos o transferencias.
  • Límites en transferencias y retirada de efectivo: pactar límites diarios o semanales para reducir impacto.
  • Comunicación con la entidad: ante cualquier duda, cortar la comunicación con quien contactó y llamar directamente al teléfono oficial del banco (el impreso en la tarjeta o la web oficial), nunca hacerlo al que indique el posible estafador.
  • Plan familiar de seguridad financiera: designar una persona de confianza, revisar extractos mensualmente en compañía si es necesario.
  • Sesiones de formación: talleres presenciales con prácticas (phishing, reconocimiento de URLs, cómo pedir ayuda).

Protocolos de actuación ante un posible fraude

Si pese a todo acabas siendo víctima de una ciberestafa, debes seguir estos pasos, en orden:

  1. Corta la comunicación con quien te contactó y no envíes más dinero.
  2. Contacta con tu entidad bancaria de inmediato y solicita bloqueo de tarjeta o cuenta y la reversión de transferencias si procede (pide “retención de operaciones”). El banco puede dar instrucciones y bloquear movimientos.
  3. Cambia contraseñas y activa 2FA en cuentas que puedan estar comprometidas.
  4. Denuncia ante la Ertzaintza, Policía Nacional o Guardia Civil (puedes presentar denuncia presencial o telemática). Hacer la denuncia cuanto antes facilita la investigación y la posible recuperación de fondos.
  5. Conserva pruebas: mensajes, correos, números de teléfono, pantallazos, identificadores de transacciones.
  6. Comunica a la CNMV si el fraude es inversión o a la Comisión de tu comunidad autónoma de consumo si procede; en casos de inversión en entidades no autorizadas, la CNMV ofrece alertas y servicio de reclamaciones.

Canales de ayuda

Estas son las entidades ante las que puedes interponer la denuncia.

  • Unidad de delitos informáticos de la Ertzaintza.
  • Policía Nacional
  • Guardia Civil
  • Banco de España: guías para protegerse del fraude bancario y pasos ante incidentes.
  • CNMV: alerta sobre “chiringuitos financieros” y cómo comprobar autorizaciones de entidades.
  • Asociaciones de consumidores como FACUA y OCU también pueden ayudar.

Si ya estás en la jubilación o a punto de llegar, te mereces seguridad financiera. No sólo para proteger tu dinero de posibles estafas, sino para disponer de tus ahorros ganados durante décadas de duro trabajo. Recuerda que GEROA te puede ayudar en ello.