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Voluntariado y participación: Ayudar a los demás para ayudarte a ti

El voluntariado en la jubilación mejora el bienestar emocional, reduce la soledad y refuerza el sentido de propósito. Existen muchas opciones —sociales, culturales, ambientales o digitales— y agencias en Euskadi que las facilitan. Elegir bien implica valorar intereses, disponibilidad y causas. Ayudar a otros también enriquece la propia salud y calidad de vida.

Todos deseamos sentirnos útiles. Tener la sensación de ayudar a los demás y aportar cierto valor a la sociedad es muy gratificante. La mayoría de la gente desea llegar a la jubilación, pero algunas personas no saben qué hacer de pronto con tanto tiempo libre. Quizá no tengan familia o sus hijos ya no estén en casa, así que deben aprovechar su merecido retiro en pasatiempos y actividades que quizá antes cuando trabajaban no podían llevar a cabo. En este blog ya hemos hablado mucho sobre el envejecimiento activo: hacer ejercicio físico y mental para mantenerse en forma. Pero hoy te proponemos otra alternativa social: hacer voluntariado.

Participar en voluntariado y en actividades comunitarias durante la jubilación o en la transición hacia ella aporta mejoras en el bienestar emocional, mayor sensación de propósito y pertenencia, menor riesgo de depresión, menor mortalidad y mejor funcionamiento físico a largo plazo. En estos tiempos de separación e individualismo, también reduce el estrés, la ansiedad y la soledad no deseada. Estos beneficios no son inmediatos, pues dependen del tipo de actividad, del ajuste entre la persona y el papel que desempeña, del nivel de apoyo que ofrezca la organización y de evitar sobrecarga. Las instituciones públicas y comunitarias (ayuntamientos, ONG, centros de voluntariado, servicios de salud pública) pueden potenciar estos efectos facilitando ofertas significativas, flexibles y formativas para personas mayores. 

Tipos de voluntariado

Cada tipo de voluntariado es diferente y aporta distintos beneficios: sentido y claridad del rol, formación adecuada, interacciones sociales regulares, flexibilidad horaria y reconocimiento. Estos son algunos recomendables:

  • Social: acompañamiento a personas mayores, apoyo escolar, bancos de alimentos.
  • Cultural o educativo: museos, bibliotecas, asociaciones culturales o deportivas.
  • Ambiental: reforestación, limpieza de entornos naturales, sensibilización ecológica.
  • Digital: asesoría online, mentoría, apoyo a ONG desde casa.
  • Intervenciones intergeneracionales: tutorías a jóvenes, escuelas, mentorías.
  • Servicios de salud comunitaria: apoyo a pacientes, gestión de citas.

Agencias de Euskadi

En Euskadi hay varias agencias de voluntariado que aportan diversos servicios sociales.

  • Batekin: agencia para el voluntariado y la participación social de Álava.
  • Bizkaia Gara: la asociación antes conocida como Bolunta, fomenta la solidaridad y participación social de Bizkaia.
  • Gizalde: promueve e impulsa la acción voluntaria y la participación social en Gipuzkoa.
  • Saregiñez: Red de entidades de voluntariado de Gipuzkoa.
  • Adaka: Servicio de Promoción del Voluntariado de Portugalete.
  • Sarekide Getxo: Asociación de entidades de voluntariado de Getxo.
  • Elkarteak: Portal asociativo de Vitoria.
  • Nagusilan: Voluntariado social de mayores.
  • Cruz Roja: Voluntariado con personas vulnerables.

Cómo elegir

Debes pensar cuáles son tus intereses, necesidades y objetivos para decidir qué voluntariado encaja mejor contigo.

  1. Analizar habilidades, intereses y disponibilidad: Haz una lista: ¿qué disfrutas? ¿Qué sabes hacer? Idiomas, docencia, arreglos, cocina, tramitación administrativa, acompañamiento emocional…
  2. Compromiso y flexibilidad: Debes hallar un equilibrio entre compromiso y flexibilidad, para poder aportar tanto como te gustaría pero sin llegar a agotarte.
  3. Identificación con la causa: Debes creer firmemente en el propósito de la causa que estás apoyando, no simplemente elegirla porque te queda cerca de casa o te cuadra su horario.
  4. Empezar de forma segura: Antes de lanzarte a la piscina, debes probar y asegurarte de que te gusta esa actividad y puedes aportar tu experiencia.
  5. Probar distintas actividades: Puedes probar distintos voluntariados hasta que encuentres el que realmente te gusta y donde te sientas cómodo.

El voluntariado no es sólo un acto de generosidad hacia los demás: es una inversión en la propia salud emocional, social y física. Cuando las tareas están bien diseñadas, son significativas y respetan los límites personales, la contribución a la comunidad puede devolver a la persona jubilada un renovado sentido de propósito, redes afectivas, actividad y aprendizaje continuo. Promover y facilitar la participación activa de las personas mayores en sus comunidades debería ser una prioridad tanto de políticas públicas como de organizaciones civiles.

Te animamos a dar el primer paso en una actividad que te aporte bienestar y propósito, que te haga sentir mejor. Porque ayudar a los demás es también ayudarte a ti mismo. Puedes acudir a los servicios de promoción del voluntariado que algunos municipios gestionan, a tu consejo de distrito o al centro cívico de tu barrio para obtener información de primera mano. Así ayudarás a personas necesitadas, mejorará tu estado de ánimo y conocerás a gente como tú.