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Construcción en Gipuzkoa: un sector con retos demográficos y mucho por construir
El sector de la construcción en Gipuzkoa representa aproximadamente el 2,4 % del empleo en el territorio si nos centramos en las personas trabajadoras por cuenta ajena que han realizado aportaciones a GEROA. Esta radiografía que mostramos no refleja el total del sector, ya que existe una importante presencia de trabajadoras y trabajadores autónomos, que no están integrados en nuestro sistema de previsión social complementaria. No obstante, los datos que recogemos permiten una aproximación bastante fiel a la realidad de las personas asalariadas del sector.
En este sentido, la construcción se ha recuperado ligeramente tras el gran descenso vivido tras la crisis de 2008, aunque aún está lejos de los niveles previos. En 2007 llegó a contar con más de 16.000 personas trabajadoras, una cifra que se redujo a poco más de 6.000 en 2016. Hoy, suma unos 7.657 trabajadores con un perfil muy marcado: mayoría masculina, edad media elevada y fuerte presencia de personas extranjeras.
Un sector masculinizado y envejecido
El 85 % de las personas que trabajan en la construcción en Gipuzkoa son hombres, y más del 60 % tienen más de 45 años. Además, el 24 % del total es de origen extranjero, lo que muestra una fuerte dependencia del empleo migrante. La edad media del sector se sitúa en 48 años, muy por encima de otros sectores estratégicos.
Este envejecimiento preocupa por su impacto a medio plazo: en los próximos diez años, buena parte de esta plantilla estará en edad de jubilación. Sin un relevo generacional claro, el riesgo de falta de mano de obra cualificada crece.
Empresas pequeñas, pero fundamentales
Otro rasgo destacado del sector es su alta atomización. El 98 % de las más de 1.000 empresas que han realizado aportaciones a GEROA en 2024 tienen menos de 50 personas empleadas. Esto significa que muchas veces hablamos de negocios familiares o pequeñas estructuras con menos recursos para planificar el relevo generacional, la formación continua o la inversión en bienestar laboral.
Aun así, la aportación anual conjunta del sector a GEROA supera los 9,2 millones de euros, lo que pone de manifiesto su compromiso con la previsión social complementaria. Un compromiso compartido por empresas y personas trabajadoras.
¿Cómo asegurar el futuro del sector?
Ante este escenario, resulta clave fomentar:
- La formación profesional en oficios vinculados a la construcción.
- Políticas activas para incorporar a más mujeres al sector.
- El relevo generacional ordenado, especialmente en pequeñas empresas.
- La concienciación sobre la importancia de prever la jubilación.
En este último punto, GEROA se consolida como un aliado clave. Gracias a su modelo basado en el esfuerzo compartido entre personas trabajadoras y empresas, miles de personas del sector de la construcción ya están construyendo, poco a poco, su pensión complementaria.
Construir también es planificar el futuro
Trabajar en el sector de la construcción no es solo levantar estructuras: también implica construir seguridad, estabilidad y dignidad para el futuro. En un sector marcado por la incertidumbre y los desafíos demográficos, el modelo de GEROA permite que cada persona que hoy pone ladrillos pueda tener mañana una jubilación más sólida y tranquila.
Porque jubilarse bien empieza mucho antes de retirarse. Y porque, en previsión social, como en cualquier buena obra, todo empieza por unos buenos cimientos.
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